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El biólogo marino español que quiere salvar a los océanos


23/10/2022 a las 10:00

CEST


Enric Sala, que el miércoles recibió el Premio Nat 2022, ha contribuido a crear 26 de las mayores reservas marinas del planeta con su proyecto ‘Pristine Seas’, que le llevó hace 14 años a abandonar la docencia para dedicarse a tiempo completo a la defensa de la naturaleza

Martin Luther King pronunció el 28 de agosto de 1963 en Washington la famosa frase «tengo un sueño…», que ha inspirado a lo largo de los años a muchas personas que han querido cambiar el mundo. Precisamente en cambiar el planeta pensado el biólogo marino españoll Enric Sala Gamito cuando en 2008 creó el proyecto “Pristine Seas”, dirigido a concienciar de la necesidad de proteger los mares y los océanos. Con el paso de los años, este proyecto, avalado por la National Geographic Society, ha logrado crear 26 reservas marinas con una superficie de más de 6,5 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a 14 veces la superficie de España.

Sala, nacido en Girona en 1968, aprendió la carrera de Biología Marina en la Universidad de Barcelona, ​​se doctoró en la Universidad Aix-Marseille de Francia y posteriormente realizó dos años de investigación en La Jolla (California), donde obtuvo una plaza de profesor en la Institución Scripps de Oceanografía. En 2007 volvió por un tiempo a casa para trabajar en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, donde sólo estuvo unos meses, ya que en 2008 National Geographic le sucedió el proyecto “Mares vírgenes” y lo hizo explorador residente.

la costa brava en el corazon

Sala confiesa que su afición por el mar le ha tenido «desde pequeño, cuando vio los documentales de Jacques Cousteau y por la influencia de la Costa Brava», un espacio que le ha marcado y que 25 años después de irse a los Estados Unidos todavía echa de menos, de la misma forma que «la familia y los amigos», a los que visitan siempre que pueden. Precisamente estos últimos días ha estado visitando a su familia, de nuevo cerca del Mediterráneo, momento en el que ha contestado a las preguntas del Diari de Girona, confesando que «llevo Girona y la Costa Brava en el corazón». Esta influencia de la Costa Brava incluso llevó al biólogo marino a realizar en las Islas Medas su trabajo de campo de doctorado de la Universidad de Aix-Marseille, aprovechando que en esas fechas estuvo viviendo en L’Estartit.

Sala impartiendo una conferencia. | National Geographic

En 1997 se mudó a La Jolla, donde durante varios años ejerció como profesor. Didáctico por naturaleza, Sala asegura que disfruta impartiendo conferencias, algo que hace a menudo, pero admite que, curiosamente, no le gustaba «demasiado» ser profesor, una actividad que señala que no cree que vuelva a desarrollarse. Esto tiene mucho que ver con que Sala, tal y como él mismo ha explicado en varias ocasiones, dejó la docencia harto de estar explicando el obituario del mar para pasar a la acción con más de 30 expediciones, un cambio que va tuvo lugar en el 2008 con el nacimiento de su gran proyecto, “Pristine Seas”, una idea que se le ocurrió en Blanes, donde junto a unos amigos sus biólogos pasaron unos meses. Sala explica que hubo tiempo para pensar y impulsar un proyecto para «ayudar a proteger los lugares más salvajes del mar».

El propio Sala define «Pristine Seas» como «un proyecto para ayudar a llegar al 30% del mar global protegido en 2030, trabajando con comunidades locales, pueblos indígenas, socios locales y gobiernos», lamentando que «la mayor parte de la humanidad vive ignorando la importancia de los océanos para nuestra supervivencia2. Actualmente «Pristine Seas» se encuentra detrás del 80% de los océanos protegidos del planeta, por lo que el proyecto se ha convertido en uno de los mayores impulsores de la conservación de estos espacios en el mundo. En marzo de 2009 tuvo lugar la primera expedición de “Pristine Seas”, y 13 años después de este proyecto hay un equipo de más de 30 personas -científicos, cineastas y expertos en diversos entornos- que viajan por todo el mundo para proteger a la naturaleza.

Por otra parte, Sala dirigió el importante estudio «Protección del océano global para la biodiversidad, los alimentos y el clima», publicado en marzo de 2021 en la revista Nature. En este estudio un equipo internacional de 26 personas identificó las áreas oceánicas que en caso de estar protegidas permitirían resolver la crisis climática, alimentaria y biodiversidad en la que se encuentra el mundo actualmente. Con estas acciones se podría proteger a más del 80% de los hábitats de especies marinas en peligro de extinción y aumentarían las capturas de pesca en más de 8 millones de toneladas métricas, según los datos ofrecidos por la National Geographic Society.

Volviendo a su querida Costa Brava, el biólogo marino gerundense asegura que «cuando la gente va allí la mayoría sólo quiere agua limpia para bañarse y pescado y marisco para comer, pero no saben que la mayoría del pescado viene de fuera, ya que allí no queda suficiente», advirtiendo que «el Mediterráneo es el mar más sobrepescado del planeta».

Participó junto a Leonardo Di Caprio en el documental sobre el cambio climático “Before the Flood”. | antes del diluvio

La civilización, en peligro

Sala nunca rehuye decir las cosas por su nombre y advertir al ser humano de su dañina acción sobre su entorno, ya sea impartiendo conferencias, participando en documentales o en entrevistas en los medios: «Si seguimos destruyendo la naturaleza al ritmo actual, la civilización humana tal y como la conocemos va a desaparecer en este siglo». Cómo dice el dicho, se puede decir más alto, pero no más claro. Y Sala, que no entiende que no se hagan más cosas ante esta emergencia climática, ofrece datos concretos advirtiendo que «aunque lo sabemos, hoy protegemos sólo el 16% de la tierra y el 8% del mar, y en Cataluña sólo hay 2,5 kilómetros cuadrados protegidos de pesca, es incomprensible». Y ofrece una reflexión: «Sabemos que más reservas marinas ayudarían a crear puestos de trabajo, traer turismo de mayor calidad y mayores ingresos económicos, pero para ello es necesario liderazgo político». Precisamente, Sala es un experto en generar ese liderazgo político imprescindible para el desarrollo de las reservas marinas, ya que ha convencido a numerosos mandatarios de la necesidad de proteger a los océanos. de un submarino, y si no pueden venir les mostramos vídeos», explica. De esta forma, “primero llegamos al corazón y después a la cabeza», de la misma forma que «les hacemos entender la fragilidad del mar mostrándoles nuestros estudios científicos y económicos».

El biólogo marino español en una expedición a Franz Josef Land, en Rusia. | Manu San Félix

DiCaprio, «amigo y socio»

Pero con la contundencia de sus argumentos, Sala no sólo persuade a líderes mundiales, sino también a personas famosas y poderosas que con su influencia y empuje económico pueden ayudar mucho a conservar el planeta. Así ha sido con el actor estadounidense Leonardo di Caprio, con quien colaboró ​​en un documental. Explica que «mi amigo y socio leonardo dicaprio es un ambientalista apasionado y dedicado»añadiendo que «tuve la suerte de colaborar en su documental Before the Flood, que es un manifiesto extraordinario sobre la urgencia de actuar contra el calentamiento global».

La importante labor de Sala le ha llevado a recibir numerosos reconocimientos, entre ellos la Medalla Hubbard, el premio más prestigioso de National Geographic o la Medalla Alberto I en Mónaco. En 2008, el Foro Económico Mundial de Davos lo reveló entre los jóvenes líderes más destacados del mundo. Los últimos galardones han llegado desde más cerca de casa, ya que en mayo el Ilustre Colegio de Procuradores de Girona le distinguió con el premio procuramientras que el pasado miércoles el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona le concedió el Premio Nat 2022. Sobre estos galardones, el biólogo marino gerundense asegura que «nuestro trabajo ha recibido unos cuantos reconocimientos que nos honran, pero al mismo tiempo nos empujan a hacer más; desgraciadamente no podemos dormirnos en los laureles».

Enric Sala ha publicado este año La naturaleza de la naturaleza, un libro que él mismo ha definido como «una carta de amor a nuestro planeta» y en el que nos recuerda porqué nuestra supervivencia depende de todas las especies. «Recomendaría a todo el mundo que escriba una carta de amor a nuestro planeta, que todo el mundo piense por qué deberíamos estar agradecidos», señala el científico gerundense. En esta obra, Sala también habla del covid, una enfermedad que, al ser preguntado, explica que «nos ha puesto en su sitio, pero parece que no hemos aprendido nada, y ya estamos actuando una vez más como si el mundo fuera inagotable» , añadiendo que «la especie humana es quizás la más arrogante del planeta». Tan arrogante que, como recuerda Sala, «dedicamos un presupuesto mucho más alto a explorar el espacio que el mar de nuestro propio planeta». En todo caso, considere que «no debe detenerse la exploración espacial, sino dedicar mucho más dinero a la investigación marina».

En todo caso, después de haber recibido en tantas expediciones, Enric Sala asegura que «La Tierra es un planeta pequeño pero relativamente grande para un ser humano«, explicando que «he visitado lugares extraordinarios, pero todavía me quedan unos cuantos en la lista», sostenido con la que deja claro que todavía le quedan muchas aventuras por vivir y mucha labor pedagógica por hacer para convencer al mundo de que hay que salvar a los océanos.

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