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El récord del mundo de Young cae al fin ante Warholm



El techo histórico de un hombre corriendo los 400 metros vallas cayó este jueves por primera vez en casi 29 años. Karsten Warholm, que siempre pareció predestinado a rebajarlo, lo consiguió en una noche para el recuerdo en la Diamond League de Oslo, capital de su Noruega natal. El prodigio de Ulsteinsvik fijó el nuevo récord mundial en 46.70, borrando de la primera posición del registro los 46.78 («más viejos» que él, como se encargó de recordar con sorna, pues cuenta 25 primaveras) que firmó Kevin Young en los ya lejanos juegos de Barcelona 92.

Warholm salió por la calle 7, su favorita, con el cuchillo entre los dientes. Cuando llegó a la curva, superando todas las vallas con la facilidad de los elegidos, ya tenía una ventaja prácticamente irrecuperable respecto a sus perseguidores. Solo era su primer 400 vallas de la temporada y la gesta comenzaba a coger cuerpo. No se frenó en una recta demencial y acabó cruzando una frontera que durante cerca de tres décadas (28 años y 329 días, para ser exactos) permaneció inalterable con margen de sobra.

En pie alucinaba el público concentrado en el coqueto Bislett Stadium, donde este vikingo atómico es prácticamente un semidios (allí mismo batió recientemente la plusmarca mundial de 300 vallas, distancia no olímpica). Él y el clan Ingebrigtsen son desde hace unos años la punta de lanza del pujante atletismo noruego, al que ha ido metiendo en los mejores registros de su especialidad bocado a bocado, primero con los récords europeos (del 46.92 al 46.87) y ahora con este que es por ahora su cronómetro definitivo.

De un pequeño pueblo pesquero a la historia, el único límite de Warholm parece ser ya él mismo. Entrenado por Leif Olav Alnes, con el que confiesa tener una relación de «sinceridad completa», ha rebasado unas expectativas que ya de por sí eran altas. A solo tres semanas de los Juegos de Tokio brilla más fuerte que nunca y calienta un duelo olímpico contra su némesis estadounidense, un Rai Benjamin que hace días firmaba en Eugene (EE UU) unos estratosféricos 46.83 ahora opacados. Si este ya iba a ser de por sí uno de los platos fuertes de la cita olímpica ahora se puede esperar cualquier cosa. Un espectáculo preciosamente efímero como el que escenificó ayer el nuevo rey de las vallas.

«Sabía que tenía una gran marca dentro. Nunca sabes cuándo va a salir. Además una cosa es tenerla dentro y otra hacerla», afirmó con el tartán de Oslo aún caliente. Él ya ha fijado su listón. Quien quiera desalojarle del trono va a tener que correr por encima de sus posibilidades.

Kejelcha y Duplantis, sobrados

Pero el de Warholm no fue el único momento estelar de la Diamond League de Oslo. También hubo otros protagonistas como el sueco Duplantis, que se fue por encima de los seis metros (6,01) para ganar la pértiga por delante del estadounidense Kendricks (5,91) y el francés Lavillenie (5,81). O el keniano Kejelcha, dominador de un 3.000 muy rápido que ganó con la séptima mejor marca de todos los tiempos (7: 26.25).

Buenas sensaciones dejaron el canadiense De Grasse en 200 (20.09), el australiano McSweyn en la clásica milla (3: 48.37, récord oceánico, con el granadino Ignacio Fontes décimo en 3: 59.82), la costamarfileña Ta Lou en 100 (10.91), la keniana Obiri en el 5.000 (14: 26.38) o la estadounidense Grace, que batió su marca personal y fijó el tope de la temporada en 800 con 1: 57.60. Los 400 vallas femeninos fueron para la neerlandesa Femke Bol (53,33); la jabalina, para la alemana Hussong (62,62); el salto de longitud, para otra germana, Mihambo (6,86); el triple, para el argelino Triki (17,24) con el español Torrijos cuarto (16,50); y el lanzamiento de disco, para el sueco Stahl (68,65).

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